DUODÉCIMO DOMINGO
En
la primera lectura, Dios nuestro Señor, hablando desde la tormenta, le recuerda
a su siervo Job que El es el único dueño de la creación. Con ocasión de
apaciguar la tempestad Jesús hace que sus discípulos se propongan el
interrogante acerca de su origen divino.
San Pablo revela hoy el secreto de su vida: el amor de Cristo le ha conquistado.
Este amor, que ha hecho de él una criatura nueva, le confiere una visión
renovada del mundo: "Lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo".
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LECTURA
DEL LIBRO DE JOB 18, 1. 8-11
Aquí se romperá la arrogancia de tus olas
El Señor habló a Job desde la tormenta: ¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando salía impetuoso del seno materno, cuando le puse nubes por mantillas y niebla por pañales, cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos, y le dije: «Hasta aquí llegarás y no pasarás, aquí se romperá la arrogancia de tus olas»?
SALMO RESPONSORIAL 106
R/ Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia (o, Aleluya.)
(Los hijos de Israel) entraron en naves por el mar
comerciando por las aguas inmensas.
Contemplaron las obras de Dios
sus maravillas en el océano.
El habló y levantó un viento tormentoso,
que alzaba las olas a lo alto subían al cielo,
bajaban al abismo,
el estómago revuelto por el mareo.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar.
Se alegraron de aquella bonanza,
y él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
LECTURA
DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 5, 14-17
Lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo
Hermanos: Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por
todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no
vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no
valoramos a nadie por criterios humanos.
Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no. El que vive
con Cristo, es una creatura nueva lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO
Aleluya, aleluya. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4. 35-41
¿ Quién es éste, a quien hasta el viento y las aguas le obedecen?
Aquel
día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo
acompañaban. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca
hasta casi llenarla de agua. El estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo
despertaron diciendo: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Se puso en
pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!» El viento
cesó y vino una gran calma. El les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún
no tenéis fe?» Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero,
quién es éste? ¡Hasta el viento v las aguas le obedecen!»
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El señor viene en la barca
El
mar era considerado en la tradición semítica como un abismo hostil lleno de
monstruos marinos que sólo Dios era capaz de dominar. Este poder divino se le
atribuye en este pasaje a Jesús, que acaba así con la tempestad.
El mensaje es una apremiante llamada a mantener la fe en medio de cualquier
prueba y adversidad : con nosotros, en la barca, viene Jesús. Es también
un mensaje de esperanza : Jesús nos sigue diciendo : "vayamos a
la otra orilla", sin temor a cualquier tipo de tormentas, a travesías
desconocidas, a gentes muy distintas. La marcha misionera del evangelio está
llamada a superar toda tormenta de viento o agua, porque el mismo Cristo, aunque
a veces parezca que duerme, está en la barca.
¿No será que, la mayoría de las
veces, somos nosotros los que dormimos ?
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