DECIMOCUARTO DOMINGO

Después de haberles recordado las exigencias de su apostolado Jesús envió a setenta y dos discípulos a predicar el Evangelio entre los Samaritanos, adelantando de este modo la futura evangelización de los pueblos gentiles. San Lucas refiere que volvieron muy contentos. Ya que la alegría es la atmósfera en que se baña una vida que se consagra a Cristo. Ya había sido vaticinado por los profetas que ésta sería como una especie de señal de los tiempos en que viniera el Mesías. Pero a esa alegría no se llega más que a través de la cruz. Entre el cristiano y el mundo se halla la cruz de Cristo como proclama San Pablo con orgullo en la segunda lectura.


A. penitencial

Comencemos nuestra Eucaristía con unos momentos de silencio. Reconozcamos ante Dios nuestra debilidad, y pidámosle su gracia salvadora.

Tú que eres nuestro consuelo y nuestra esperanza. Señor, ten piedad.
Tú que eres nuestra fortaleza y nuestra paz. Cristo, ten piedad.
Tú que eres nuestra vida para siempre Señor, ten piedad.

Lectura del libro de Isaías

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo; (en Jerusalén seréis consolados). Al verlo se alegrará vuestro corazón y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos.

SALMO RESPONSORIAL 65

R/ Aclamad al Señor, tierra entera.

Aclamad al Señor, tierra entera,
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «Qué temibles son tus obras."

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.

Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.

Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor.

  Lectura de la carta del Apóstol S. Pablo a los Gálatas 6, 14-18

Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios venga sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre Israel. En adelante, que nadie me venga con molestias porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén

  Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 10, 1-12. 17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «está cerca de vosotros el Reino de Dios».


Oración de los Fieles

Hermanos, pidamos al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja nuestras peticiones: Responderemos a cada petición: Escúchanos Padre.

Oremos a Dios Padre por el Papa, por nuestros obispos, y por todos aquellos a los que se han confiado nuestras almas; que nuestro Señor les dé fuerza y sabiduría para dirigir y gobernar santamente las comunidades que les han sido encomendadas, y puedan así dar buena cuenta cuando se les pida, roguemos al Señor.

Oremos también para que Dios nos conceda la paz; que Él, que es la verdadera paz y el origen de toda concordia, transmita la paz del cielo a la tierra, la paz espiritual para nuestras almas y la paz temporal para nuestros días, roguemos al Señor.

Pidamos por los que se esfuerzan en seguir las sendas del Evangelio, para que nuestro Señor los mantenga en este propósito hasta el fin de sus días; oremos también por los que viven en pecado, para que nuestro Señor les dé la gracia de convertirse, hacer penitencia y purificarse en el sacramento del perdón y alcanzar así la salvación eterna, roguemos al Señor.

Oremos, finalmente, a Dios nuestro Señor por los fieles difuntos que han salido ya de este mundo, especialmente por nuestros familiares, amigos y bienhechores, para que el Señor, por su gran misericordia, los reciba en su gloria y los coloque entre los santos y elegidos, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que al darnos la vocación cristiana nos pides estar siempre dispuestos a anunciar el Evangelio por todo el mundo, escucha nuestras oraciones y concédenos aquella valentía y libertad apostólicas que son necesarias, para hacer presente en el mundo tu palabra de amor y tu mensaje de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio
El misterio de la salvación

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. 
El cual, compadecido del extravío de los seres humanos,
quiso nacer de la Virgen;
sufriendo en la cruz, nos libró de eterna muerte y,
resucitando, nos dio vida eterna.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…

SER CRISTlANO ES SER MISIONERO

Una actualización del evangelio de hoy la ponía un eslogan hace unos años: "Ser cristiano es ser misionero". Lucas, pensando en los sembradores del evangelio, recogió una serie de consignas que Jesús daría a sus enviados.
Hoy también nos pide: ¡Poneos en camino! Sin ánimo de violencia ante una sociedad hostil. No os preocupéis por el sustento, no busquéis alojamientos confortables, sed ponedores de paz. Vuestra misión es urgente: abrid a la nueva esperanza del reino. Orad, porque el éxito de misión no depende sólo de vuestro trabajo: la mies es del dueño. En caso de no aceptación dejad constancia de la oportunidad que rechaza."
Diría Santa Teresa: "corren tiempos recios". Y hacen falta testigos personales de la fe en Cristo y de la paz de Dios, testigos humildes y valientes, poseídos de la fuerza del Espíritu que socorre nuestra debilidad.