NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 El tono de este domingo varía con relación a los precedentes. Pasamos de la acción de gradas a la súplica, del júbilo a la austera toma de conciencia de nuestra miseria. De igual modo ocurre en la vida del hombre y del cristiano. Pero, ante el mal que hay en nosotros y que nos amenaza por todas partes, el Señor nos ofrece su apoyo. En primer término, contamos con su providencia, «que nunca se equivoca». Al caer uno en la cuenta, siquiera sea una vez en su vida, de que Dios es Padre, ¿no debería ya sentirse inmune contra toda amargura al captar la medida del pecado, y contra toda perturbación por causa del mal? «Sabemos, dice San Pablo, que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien» (Rom. 8, 28). Cristo nos ofrece, además, la ayuda de la Eucaristía que nos purifica ‑como sacrificio que es por el pecado y acrecienta nuestra vida con el don del Espíritu. Todavía nos sugiere la liturgia otro apoyo más contra cualquier tentación de desánimo recordándonos las palabras de Jesús acerca de la eficacia de la oración.
Pero no basta con que le digamos a Dios: «Señor, Señor” El quiere que actuemos. Trabajar por Dios «dentro del mismo mundo y de sus compromisos» es «vencer el mal con el bien» (Rom. 12, 21).


ANTÍFONA DE ENTRADA                 Sal. 24, 16-18

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados, Dios mío.

ORACIÓN COLECTA

Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia que nunca se equívoca; y te suplicamos que apartes d nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y futura Por nuestro Señor.


LECTURAS

Cuando Salomón hizo la dedicación del Templo que acababa construir, pidió al Señor que fuera siempre atendida en favorablemente la plegaria del extranjero. Esto es lo que hace el Señor al curar al siervo del oficial romano un gentil que pertenecía al ejército de ocupación.
Comenzamos hoy, en la epístola, la lectura de la carta que san Pablo dirigió a los cristianos de Galacia a fin de ponerles en guardia contra cualquiera que les anunciara un evangelio distinto a aquel que él mismo les había confiado.

LECTURA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS REYES 8,41-43

Cuando venga un extranjero, escúchalo

En aquellos días, Salomón oró en el templo diciendo: los extranjeros oirán hablar de tu nombre famoso, de tu mano poderosa, de tu brazo extendido. Cuando uno de ellos, no israelita, venga de un país extranjero, atraído por tu nombre, para rezar en este templo, escúchale tú desde el cielo, tu morada, y haz lo que te pide el extranjero. Así te reconocerán y te temerán todos los pueblos de la tierra, lo mismo que tu pueblo Israel; y sabrán que este templo, que he construido, está dedicado a tu nombre.»

SALMO RESPONSORIAL 116

R/ Id al mundo entero y predicad el Evangelio. (o, Aleluya.)

Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

COMIENZO DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS GÁLATAS 1, 1-2.6-10

Si siguiera agradando a los hombres, no sería servidor de Cristo

Yo, Pablo, enviado no de hombres, nombrado Apóstol no por un hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó, y conmigo todos los hermanos, escribimos a las Iglesias de Galacia.
Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por amor a Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el evangelio de Cristo. Pues, bien, si alguien os predica un evangelio distinto del que os hemos predicado --seamos nosotros mismos o un ángel del cielo--, ¡sea maldito! Os lo dije antes y os lo repito ahora: Si alguien os predica un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea maldito! Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres o la de Dios?; ¿trato de agradar a los hombres? Si siguiera agradando a los hombres, no sería servidor de Cristo.

EVANGELIO Jn. 3, 16

Aleluya aleluya.
Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único.
Todo el que cree en El, tiene vida eterna.
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 7,1-10

Ni en Israel he encontrado tanta fe

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.» Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados mis órdenes, y le digo a uno: "ve", y va; al otro:
"ven", y viene; y a mi criado: "haz esto", y lo hace. al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel e encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, llenos de confianza en el amor que nos tienes, presentamos en tu altar esta ofrenda para que, purificados por tu gracia, nos limpien de toda mancha los mismos sacramentos que estamos celebrando. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN              Sal 16,6

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras.
o bien., Mc. 11, 23.24
Cualquier cosa que pidáis en oración, creed que os la han concedido y la obtendréis, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Guía, Señor, por medio de tu Espíritu a los que has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo; y haz que confesándote no sólo de palabra, sino con la verdad de nuestras obras, merezcamos entrar en el Reino de los cielos. Por Jesucristo.