3 DOMINGO DE CUARESMA

samaritana3x.jpg (20228 bytes)Donde se puede tener la experiencia más radical de lo indispensable que es el agua para la vida es en el desierto. Por eso se reveló Dios a sí mismo como el salvador de su pueblo haciendo manar el agua de la roca por mediación de Moisés. Pero, más importante que el agua que da la vida al cuerpo, es el agua viva del Espíritu que Jesús promete a la mujer de Samaría, el manantial de la fe del amor y la esperanza en lo más íntimo de su ser.
Hemos de tomar conciencia de las exigencias de nuestro bautismo, reviviendo en pos de Moisés el éxodo del pueblo de la antigua alianza, recibiendo con la samaritana la revelación del "agua viva" y participando de la gracia que se nos confiere en Jesucristo

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Lectura del libro del Éxodo 17, 3-7

cuare3ax.jpg (10847 bytes)En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuraba contra Moisés: «¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?». Clamó Moisés al Señor y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo?. Poco falta para que me apedreen.» Respondió el Señor a Moisés: «Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.» Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor diciendo: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?»

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SALMO RESPONSORIAL 94

R/ Escucharemos tu voz, Señor.
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
vitoreándole al son de instrumentos

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto,
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.»

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Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los romanos 5, 1-2.5-8

cuare3bx.jpg (9835 bytes)Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos apoyados en la esperanza de la gloria de los Hijos de Dios. La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.
En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos -en verdad, apenas habrá quien muera por un justo, por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir--mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.

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Lectura del santo Evangelio según San Juan 4, 5-42

samaritana4x.jpg (17345 bytes)En aquel tiempo llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber » (Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los Judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contesto. «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, v él te daría agua viva.» La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?, ¿eres tu más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de el bebieron él y sus hijos y sus ganados?» Jesús le contesto: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca mas tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá entro de el en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.» La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.».
«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.» Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte, ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis, nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.» Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad. La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo, cuando venga él nos lo dirá todo.» Jesús le dice: «Yo soy: el que habla contigo.
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho." Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo".

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La Buena Noticia

samaritana1x.jpg (19326 bytes)Los tres capítulos del evangelio de Juan que se leerán en estos tres domingos de Cuaresma (3.°4.°-5.°) tienen muchas cosas en común. En ellos veían los primeros cristianos reflejado el proceso de fe de los catecúmenos. Cada uno de ellos ilustra una afirmación sobre Jesús: Jesús es quien da el agua viva (Jn 4,14); es la luz del mundo (Jn 9,5); es la resurrección y la vida (Jn 1 1,25).
Mirando el de mañana, el de la samaritana, notemos sólo un aspecto fundamental para mostrar la unidad de todas sus escenas: a lo largo de todas ellas hay un progresivo descubrimiento de Jesús por el encuentro personal con El. Los distintos personajes van haciendo en voz alta balance de este descubrimiento:
La mujer: "eres un profeta" (v. 19) Jesús: "Yo soy" (el Mesías) (v. 26) La mujer: "Es el Cristo" (v. 29) Los samaritanos: "el Salvador" (v. 42).
Este proceso de fe es el que han seguido los miembros de la comunidad a la que Juan se dirige y es también un modelo para todos aquellos que quieren encontrarse con Jesús.

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