Ya en siglo
IV aparecen nombres de obispos de esta sede episcopal de Tui. En el año 1071 consta la
existencia de una Iglesia Catedral dedicada a santa María. Bajo el pontificado del obispo
Pelaxio (1131-1155) se hace el proyecto de un nuevo templo, que en el año 1180 se estaba
a ejecutar, siendo consagrado en el año 1232 durante el pontificado de Estevo Exea. La
actual catedral erigida sobre el solar de la primitiva sueva, es obra de los siglos XII y
XIII correspondiendo a los estilos románico y gótico. Tiene planta de cruz latina de
tres naves. Destaca su peculiar característica de fortaleza medieval resaltada por sus
almenadas torres y paseos de ronda.
A finales del siglo XV sufre su primera transformación al ser reconstruidos los ábsides
o capillas de su cabecera. En épocas posteriores se le fueron añadiendo varias capillas
correspondientes a los estilos gótico, renacentista y barroco.
Entre los años 1950 y 1960 se realizaron importantes obras de restauración y
consolidación por parte del Patrimonio Nacional
O Eligio, el
lemosín, patrón de orfebres, plateros, metalúrgicos, también de herradores, y, por una
simpática adaptación a los tiempos modernos, de los garajistas; pero lo suyo, si nos
atenemos a la fidelidad biográfica, era el arte de los metales nobles, en el que llegó a
destacar como uno de los artífices más competentes de su época.
También fue artista, orfebre, de su vida, nombrado consejero de reyes, elegido obispo,
haciéndose famoso por su honradez, su piedad, su caridad y su afán limosnero. En la
monarquía ruda y bárbara de aquellos siglos oscuros Eloy es una centelleante estampa
dignísima e insólita.
Trabajador de lo perdurable que convierte en belleza superior el oro y la pedrería, la
libertad y las almas, haciendo el mejor uso posible de todo. Sólo le atrae lo que no
desaparece, lo que no se consume, y se dedica a realzarlo. Artesano de la santidad en
tiempos turbulentos en los que reina la violencia.
La nobleza de los materiales que manejaba debió de tentarle a idolatría: el oro afinado
y convertido en la hermosura de joyas, las piedras preciosas engarzadas hasta refulgir
como simulacros de inmortalidad, todo un mundo sólido y resplandeciente, valiosísimo,
con aires de ser imperecedero, ¿no fue para él tentación de complacencia, la del
artista deslumbrado por lo que sale de sus manos?
Pero el exigente y fiel san Eloy supo guardar, para usar las palabras de Juan Pablo II,
"la proporción adecuada entre la belleza de las obras y la belleza del alma".
Hizo bien su trabajo, como orfebre fue mejor que cualquier otro, sin regatear esfuerzos,
pero no le dio importancia, sabiendo que sólo una cosa es importante; como si por sus
manos pasara rubia tierra y no oro, cantos rodados y no gemas, aristocráticamente
despreocupado de todo lo que no fuese la voluntad de Dios.
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Entre
los cuarenta Mártires, siete son seglares (de ellos tres mujeres); trece sacerdotes
diocesanos; y veinte, sacerdotes religiosos: tres cartujos, tres benedictinos, dos
franciscanos, un agustino, uno de Santa Brígida y diez jesuitas.
El 4 de mayo de 1535, es ahorcado y despedazado el protomártir en Inglaterra Juan
Hougton, prior de los cartujos de Londres; su retrato por Zurbarán se hizo antológico.
Un maestro de escuela, Ricardo Gwyn, padre de familia con seis hijos, es el protomártir
de Gales; la esposa presencia su muerte, llevando en brazos al hijo pequeño, de apenas un
mes.
Las tres mujeres mártires se llaman Margarita Clitherow, Margarita Ward y Ana Line; ésta
repite ante la horca: " Me condenan por haber dado refugio a un sacerdote; ojalá
pudiera haber ayudado a mil."
Ochenta años tiene Juan Kemble, sacerdote de Douai; y al verdugo, gran amigo suyo, le
tiene que animar: "Antonio, haz tu oficio sin miedo; vas a hacerme un favor".
Nicolás Oven es el hermano coadjutor jesuita, especialista en hacer escondites para los
perseguidos; y muere en la tortura.
Trece de los mártires se habían convertido. San Edmundo Campión es su arquetipo y
símbolo de su fidelidad al Papa. Había nacido en Londres, de familia católica, en 1540;
pero, siendo brillante profesor de la Universidad de Oxford, presta juramento
anticatólico en 1564. Sin embargo, estudiando los Santos Padres, asignatura que
explicaba, se le impone la evidencia de que la nueva reforma anglicana estaba en
contradicción con la Fe cristiana auténtica. Su amigo. el obispo de Gloucester, le
había persuadido de que le imitase en adherirse exteriormente a la iglesia anglicana,
aunque interiormente la aborreciese. Pero no puede acallar la voz de su
conciencia y en
1568, debiendo renovar en público su adhesión a la reina
dimite y huye a Irlanda; y,
más tarde, a Francia, donde se doctora en Teología. Ya de la Compañía de Jesús,
vuelve a Inglaterra; y entre peripecias, despliega un fructífero apostolado, teniendo
como base la Universidad de Oxford. Con sermones, como: Tú eres Pedro y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia, no mis Iglesias de Inglaterra o de Gales. Y con escritos, como:
Diez razones en la causa de la fe. El 1de diciembre de 1581, es ahorcado y descuartizado;
no sin antes haber predicho: ·"Con nosotros condenáis a todos vuestros antepasados, a
todos los que han sido la Iglesia de Inglaterra. Pero la posteridad nos juzgará
rectamente".
Otros Santos: Nahum, profeta; Diodoro, presbítero; Domingo Sarracino, Diodoro, Mariano, Lucio, Rogato, Casiano, Cándida, Ansano, Olimpiades, Ananías, mártires; Leoncio, Próculo, Evasio, Castriciano, Ursicino, Agerico, obispos; Natalia, viuda; Beato Juan de Vercelli, presbítero; Saturnino de Pamplona, obispo.
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