30 DE ABRIL
SAN PÍO
V, papa
1504-1572
El pontificado de San Pío V sólo duró seis años (1566-1572), pero contribuyó
más que ninguno a conferir su aspecto de austeridad a la Roma de la Reforma Católica.
En el norte de Italia, entre Génova y los Alpes, se muestra al turista una
humilde casita, blanca y bien cuidada, en la que el día de San Antonio, 17 de enero de
1504, nacía Antonio el futuro San Pío V. Sus padres, muy buenos cristianos y pobres, se
llamaron Pablo y Dominga.
Desde muy niño quiso abrazar la vida religiosa pero se vio obligado a cuidar unas
ovejitas para ganar algún dinero. Pronto alguien descubrió las excelentes cualidades que
para el estudio adornaban al joven Antonio y le pagó el colegio. Los Padres dominicos que
eran los dirigentes de aquella escuela quedaron admirados de su inteligencia y de la
transparencia de su corazón y le abrieron su convento para que pudiera vestir el hábito
de la Orden de Santo Domingo. El 18 de mayo de 1521 emitía sus votos religiosos con el
nombre de fray Miguel de Alejandría.
Estudió en Bolonia donde se conserva el cuerpo de Santo Domingo. Aquí se le veía
progresar en ciencia filosófica y teológica, y volar por los caminos de la santidad. El
1528 recibía en Génova la ordenación sacerdotal.
Una vez ordenado sacerdote se entregó de lleno a la predicación y a la defensa de la fe
contra las herejías que de todo tipo se iban propalando por Italia. El fuego que ardía
en su corazón quería inyectarlo en los ánimos de todos los oyentes. Fue en muchas
ocasiones duramente atacado por los herejes y hasta en alguna ocasión intentaron quitarle
la vida, pero siempre el Señor lo libró de sus enemigos. Siempre llevaba el hábito de
su Orden y a alguien que le insinuó que por seguridad se lo quitase le contestó:
"Preferiría ser mártir con el hábito puesto".
Pablo IV le nombró primero obispo y después cardenal. Fray Miguel quería huir de los
honores pero éstos le buscaban a él. Fue Comisario General de la Inquisición y después
Inquisidor Mayor de la Iglesia. El trabajo que en este campo desarrolló fue
verdaderamente muy eficaz y justo, ayudando grandemente a que la herejía no se extendiera
por muchos países.
Fray Miguel de Alejandría Ghislieri estaba bien seguro en su celda del Cónclave ya que
por su gran humildad sabía que nadie pensaba en él. Al encerrarse los cardenales para
elegir sucesor al Papa Pío IV, tres eran los candidatos pero ninguno de ellos nuestro
fraile dominico. Pero otros eran los designios de Dios. El 7 de enero de 1566 era elegido
y el 17 fue el día de la coronación. De nada sirvió que se opusiera a ello. Era el
hombre que necesitaba la Iglesia en aquellos momentos. El pastorcillo de Bosco era elevado
a Pastor supremo de toda la Iglesia.
La vida del Pontífice no cambió en su dedicación a la oración y austeridad de vida,
sino que la aumentó aún más. Huyó del vicio de la época, que era el nepotismo.
Procuró con todas sus fuerzas que Roma fuera una ciudad pacífica y cristiana y que fuera
modelo de todas las ciudades del mundo. Basó su pontificado en estas cuatro columnas o
dimensiones: la reforma de la Iglesia mediante la puesta en marcha de los decretos del
Tridentino; la lucha contra los herejes; la cruzada contra los turcos que era la pesadilla
de siempre para los cristianos y el fomento de las ciencias eclesiásticas. Es imposible
resumir lo mucho y bien que trabajó para llevar adelante este programa. La historia nos
confirma que lo consiguió a la perfección.
Representaba a un tipo espiritual muy distante del de Felipe
Neri, que por entonces conquistaba a Roma. Por eso, este último tardó algún tiempo en
ganarse la confianza del nuevo Papa. Mas, detrás de la apariencia de severidad de Pío V,
se ocultaba un gran amor a la Iglesia y una ferviente piedad para con la Virgen
María.
Era notorio que el nuevo papa no iba a ser blando y transigente, y así fue. Vivía a lo
frailuno, con gran austeridad, celebraba misa todos los días (algo infrecuente en su
época), muy caritativo y constante en las lecturas piadosas y el rezo del rosario (sus
atributos son un crucifijo y un rosario).
Enérgico y de una independencia férrea, se tomó muy en serio sus deberes, en la ciudad
de Roma reprimió implacable mente toda mundanidad, vicio y escándalo, y respecto al
conjunto de la Iglesia aplicó las normas de Trento sabiendo que urgían las reformas más
profundas. Ya en 1566 publica el famoso Catecismo Romano que lleva su nombre, luego hace
reeditar a santo Tomás, refunde el breviario y el misal, combate la simonía y el
nepotismo, vigila la elección de obispos.
Duro y no siempre acertado en asuntos de política, se enfrenta a Felipe II, excomulga a
Isabel de Inglaterra y forma una liga con España y Venecia que tiene sus frutos en la
victoria de Lepanto, tras la cual instituye la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.
Agotado de fuerzas expiró el 1 de mayo de 1572. Lo canonizó Clemente XI el 22 de mayo de
1712.
JOSÉ BENITO
COTTOLENGO, 1786-1842
Su apellido no parece aludir ya a la persona
que lo llevaba y se ha hecho sinónimo de lugar donde se acoge a los que todo el mundo
rechaza; y los rechaza por motivos muy justificados, porque son casos imposibles: enfermos
incurables, niños idiotas, sordomudos, tullidos, epilépticos, cancerosos, viejos con
males sin solución.
Había que ser muy insensato para cargar con todos esos desechos dedicándoles su vida,
porque no iba a servir para nada; el sentido práctico más elemental se oponía a esta
idea, y si encima era sin dinero, la catástrofe, además de inútil, era segura.
Eso hizo un canónigo de Turín fundando en 1831 en Valdocco, entonces en las afueras de
la ciudad, la "Piccola Casa della Divina Providenza", que era efectivamente una
casita muy pobre, pero que fue creciendo hasta convertirse en una de las empresas de
caridad más importantes de los tiempos modernos.
Atender a los que nadie quería, al margen de la eficacia y del sentido común, sólo
porque eran hijos de Dios, y hacerlo sin dinero y sin más garantía que la oración.
Porque el banco de la Providencia no quiebra, solía decir el santo, a Dios qué más le
da mantener a quinientos que a cinco mil.
Se negaba a ser previsor y a pensar en el mañana, no quería hacer ningún cálculo,
sabiendo que Dios lleva mejor que nadie la teneduría de libros; había que vivir
rigurosamente al día, aceptando todos los enfermos, sin guardar nada, sin prever nada, ya
que no hay manos más seguras que las de Dios ni amor más grande que el suyo.
Antes de morir agotado por la entrega de su vida, suspiró: "El borrico no puede dar
ni un paso más".
SAN AMADOR S. IX
Nacido en Martos, marcha a Córdoba para cursar estudios.
Ordenado sacerdote, padece martirio, bajo el emir de Córdoba Mohamed, por la predicación
del evangelio a los seguidores del Islam: cortada la cabeza el 30 DE ABRIL del año 855.
Juntamente con San Pedro Monje y San Ludovico o Luis, cristianos de familias principales
de Córdoba.
Otros santos: Eutropio, Aldobrando e Indalecio, obispos; Amador, Pedro, Luis,
Afrodisio, Lorenzo, Mariano, Santiago, Sofía y Máximo, mártires; Donato, Erconvaldo y
Pomponio, obispos.
