12 DE ENERO
SAN BENITO BISCOP 628-690
Es uno de los santos
civilizadores de Inglaterra, y civilización quería decir romanidad; un inglés
apasionado por los libros, el arte y la belleza, la cultura, los nuevos procedimientos de
su construcción y decoración, y además muy romano, que quiso enseñar a sus
compatriotas el canto litúrgico de san Gregorio, la voz más pura de la Iglesia.
Fue un noble anglosajón que formaba parte de la corte del rey Oswy, y que a los
veintitantos años renunció al mundo para hacerse benedictino en el sur de Francia,
cambiando su nombre de Biscop por el de Benito. Desde Lérins, cerca de Cannes, volvió a
Roma (donde ya había estado dos veces) con la intención de instalarse allí, pero el
Papa dispuso que regresara a la Gran Bretaña para consolidar la obra evangelizadora de
san Agustín y sus compañeros.
Así, en su tierra natal, la Nortumbria, en el noreste de Inglaterra, lo que hoy es el
condado de Durham, fundó los monasterios de Wearmouth y Jarrow, que puso bajo el
patronazgo de san Pedro y san Pablo, e importó del continente los mejores artesanos, los
mejores libros, los objetos más bellos, todo le parecía poco para el esplendor del culto
y para contribuir a la piedad y al saber de sus monjes.
Él mismo no dejaba de ser un monje un tanto sorprendente por su inquietud y sus afanes
viajeros - hizo en total nada menos que cinco viajes a Roma, en una época en la que cada
uno de estos recorridos era una tremenda aventura -, y por contraste pasó los tres
últimos años de su vida en cama, inmovilizado por una cruel enfermedad durante la cual
se mostró ejemplar y paciente.
El cisma anglicano borró del mapa la parte visible de su obra, pero la memoria más
antigua de los ingleses está en san Beda, el gran discípulo de Benito, que nació en
Wearmouth y murió en Jarrow.