19 DE ENERO
SAN CANUTO 1040-1086
Patrón de Dinamarca, rey
cristiano en tiempos bárbaros y turbulentos en los que se mezclan desconcertadamente
empresas guerreras y misionales, invasiones, conquistas y actos de justicia no poco
expeditivos con muestras de encendida piedad. El mismo caudillo que extermina piratas e
invade Inglaterra, vuelve a su patria llevándose como piadoso botín las reliquias de san
Albano, que se guardarán en una iglesia de Odense.
Ya proclamado rey, reprime con vigor implacable sublevaciones de sus súbditos, deposita
su corona al pie del crucifijo, lucha contra los estonios y funda hospitales, iglesias y
monasterios; no tiene nada de blando como monarca, pero nadie más solícito que él para
con los ancianos y los enfermos, a quienes visita, consuela y colma de grandes limosnas.
Unos rebeldes le tendieron una trampa en la isla de Fionia, y después de fingir que se
sometían le cercaron en la iglesia de San Albano con unos pocos caballeros leales. Allí
confesó, se prosternó al pie del altar, perdonó a sus enemigos y se dispuso a librar la
última pelea. Así murió Canuto, muy cerca de las reliquias que trajo de Inglaterra, se
le consideró mártir, y en el año 1100 el Papa autorizó su culto.
Nuestra hipocresía de modernos y supuestamente civilizados puede ver con malos ojos esta
contrastada figura del rey báltico que accede a la santidad en un mundo que quizá nos
parezca desmedidamente cruel y primitivo, demasiado remoto para las actuales normas de
convivencia ¿No era posible ser rey de aquella Dinamarca y ser santo? En un siglo de
hierro él hizo cuanto pudo por ser un soberano a la imagen de Dios, que era lo que se le
pedía.