3 DE JULIO:
SANTO TOMÁS S. I.
El Apóstol Santo Tomás es el patrono de aquellos cristianos cuya
fe conoce la duda, pero que llegan hasta el final en la profesión de esa misma fe cuando
reciben un incremento de luz. Ya se advierte el espíritu crítico de Tomás en su
diálogo con Jesús después de la Cena. Al decirles el Maestro a sus Apóstoles que
conocen el camino del lugar hacia el que se dirige, Tomás le interrumpe con cierta
viveza: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»; cosa que le
valió la respuesta de Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre
sino por mí» (Jn. 14, 5-6). Nos es conocida la incredulidad con que Tomás acogió el
testimonio unánime de los Diez de que habían visto a Jesús resucitado la tarde de
Pascua. Ahora bien, ocho días después, tuvo que rendirse a la evidencia, expresó su fe
con una plenitud tal que la profesión de fe de Tomás ha pasado a ser la de la misma
Iglesia: «Señor mío, y Dios mío». Los cristianos de Malabar, en la costa oeste de la
India, reivindican, a «Mar Toma» como su primer evangelizador y fundador de su Iglesia.
Junto con las Iglesias sirias, de las que han recibido la liturgia, celebran a Santo
Tomás en este día, que debe ser el de una traslación de sus reliquias a Edesa de
Mesopotamia (Urfa, en Turquía), en donde hay testimonios de su presencia ya en el año
232.
Otros Santos: Trifón, Jacinto, Eulogio, Marcos, Mustiola, Muciano y Musticia, mártires; León, papa; Anatolio, Heliodoro y Dato, obispos.
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