18 DE JUNIO
SANTA ISABEL DE SCHÖNAU ¿1130?-1164
Schonau, que no suele figurar en los mapas, es un puntito de la
Renania-Palatinado no lejos de la orilla izquierda del Rhin y de la gran ciudad de
Francfort. Nos acordamos de su nombre por un monasterio de benedictinas en el cual
ingresó Isabel en la primera mitad del siglo Xll.
La vida de una monja no acostumbra a dar mucha materia a sus biógrafos, y por lo común
es todo lo contrario de lo noticiable; de Isabel de Schonau sabemos que fue superiora en
1157 y que murió muchos años después. Lo demás, históricamente, no parece haber
tenido gran relieve.
Sin embargo, hay muchas cosas de su vida interior que nos son conocidas gracias a cuatro
libros que compuso y que completó su hermano Egberto. Libros extraños, hechos de
visiones, de éxtasis místicos, de momentos indecibles que apenas pueden trasladarse a
palabras.
Santa Isabel (en realidad no fue canonizada formalmente, pero enseguida se le tributó un
culto que la Iglesia no ha desautorizado nunca) nos habla de espantosos años de prueba,
con aridez espiritual, hastío y fortísimas tentaciones de dudas sobre la fe, hasta el
punto de creerse abandonada por Dios.
La prueba termina con una aparición de la Virgen, y sus escritos nos hablan de escenas
inolvidables en las que ve el Infierno, y cómo los ángeles acumulan en un platillo de la
balanza las buenas obras, mientras el demonio pone en el otro los pecados, que pesan mucho
más. Hasta que la justicia divina manifiesta el desbordamiento irresistible de la
misericordia: el ángel añade a los méritos humanos una Hostia, y el platillo se vence
por su lado como si lo empujara un peso infinito.
Muchos libros son el resultado de la colaboración entre
dos autores. Cada escritor aporta su inspiración y estilo propios, creando un producto
acabado que es mejor de lo que podría haber logrado cada uno por su lado. Santa Isabel de
Schönau y su hermano Egbert fueron compañeros en al menos tres libros, uno de los cuales
se titula El libro de los caminos de Dios. Basadas en las visiones de ella, estas obras
incluyen escenas de la vida de Cristo así como exhortaciones al arrepentimiento y la
penitencia. Aunque las obras muestran pruebas claras de la educación de Egbert, sin las
visiones de Isabel nunca podrían haber sido escritas.
Las asociaciones creativas permiten a menudo a ambas partes hacer lo que mejor saben. Una
de las colaboraciones más creativas que podemos formar es con Dios. Formar una
asociación con Dios no es como firmar un contrato legal. Después de todo, difícilmente
podría ser un encuentro entre iguales. Nosotros traemos nuestros humildes talentos, y
Dios provee su poder ilimitado. Lo más increíble de todo es que Dios quiera entrar en
semejante relación con nosotros. Parecería que Dios, creador del universo, tiene poca
necesidad de hacerlo. Sin embargo, en este mundo, Dios no tiene otras manos que las
nuestras; somos los instrumentos de Dios. La colaboración que formamos es el modo
principal en que la gracia y la bondad de Dios se extienden a través del mundo. En un
sentido muy real, nuestra asociación hace posible la obra de Dios en la Tierra.
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Los profetas carecen de honor en
su propio país, y los santos a menudo carecen de honor en su propia familia. La Beata
Hosanna de Mantua caía en éxtasis, quedando insensible a todo cuanto la rodeaba. Una vez
cayó en éxtasis mientras montaba a caballo y pasó todo el día sentada sobre éste.
Su familia no estaba precisamente entusiasmada con su comportamiento, y su madre le dijo:
«Serás mi muerte y traerás la desgracia de la familia. No sé qué es lo que te pasa ni
en qué acabará todo esto.» Su padre, hombre práctico, imaginó que tenía epilepsia.
Aunque sea enteramente posible que su padre estuviera en lo cierto, el hecho es que la
Beata Hosanna ponía en apuros a quienes se hallaban próximos a ella. Querían que
actuase de una manera ordinaria en vez de atraer hacia sí la atención por medio de su
extraño comportamiento.
A menudo queremos que nuestras familias sean ordinarias. A los excéntricos de otras
familias los encontramos pintorescos y encantadores, pero queremos que nuestros propios
familiares sean sensatos. No podemos controlar a los demás, por excéntrica o
desacostumbradamente que se comporten. Podemos sugerir cambios; podemos incluso alentar
los cambios, pero lo único que podemos controlar es nuestro propio comportamiento.
La otra cara de la moneda estriba en que a veces hemos de preguntarnos a nosotros mismos
si nuestro comportamiento no está causando apuros a nuestra familia. Si así es, quizá
debiéramos considerar el cambio o modificación de nuestras acciones; no porque tengamos
que hacerlo, sino porque la caridad nos pide pensar en los demás antes que en nosotros
mismos.
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SANTOS CIRIACO Y PAULA +305
Dos jóvenes hermanos mueren
mártires en Málaga el año 305; apedreados a orillas del río, que después se llamaría
Guadalmedina.
Muy venerados siempre con el nombre de "los Santos Mártires", hicieron los
Reyes Católicos voto de erigirles un templo nuevo, apenas reconquistaran Málaga. Y en
él venera Málaga las reliquias de estos sus Santos Patronos.
Otros Santos: Marco, Marceliano, Leoncio, Germán, Paulino, Justo, Marina, Isabel, Sicio y Eterio, mártires; Amando, obispo; Calógero, confesor.
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