San
Benito se dirige en su Regla a aquel que «verdaderamente busca a Dios».
Romualdo hizo de este consejo la guía de su vida. Hijo de Sergio, duque de Rávena,
había nacido en una ilustre ciudad a mediados del siglo X. Después de una juventud
disipada, escuchó la llamada del Señor, que se confundió en su caso con la llamada a la
vida eremítica.
Desde Classe a Venecia, y más tarde de Venecia a Cuxa (Francia) en donde acompañó
al dux Pedro Orséolo al renunciar éste al mundo (978); de Cuxa a diversos lugares de
Italia... edificaba su ermita cerca de alguna abadía, para llevar allí una vida
solitaria cantando el Oficio junto con los monjes. Pudo dar cumplimiento de un modo
estable a su proyecto en Val del Castro y más tarde en Camaldoli en los Apeninos. La
Orden de los monjes ermitaños Camaldulenses tenía la novedad de ofrecer a quien buscaba
a Dios la opción de tres tipos de vida consagrada: la observancia común de los monjes
benedictinos, la vida de eremita asociada a la alabanza de las Horas en común y la
soledad total de los enclaustrado!.
La vida de Romualdo durante más
de treinta años fue prodigio de penitencia, de oración y de milagros. Eran muchos los
que deseaban seguir a su lado y recibir su orientación.
Alguien ha dicho que lo que fue la Orden de Cluny para Francia fue la Camáldula - fundada
por San Romualdo - para Italia. Se le puede apellidar como el gran reformador del
monacato, gran cenobita, anacoreta y fogoso predicador de la doctrina de Jesucristo.
Moraba Romualdo en Val del Castro cuando sintió próximo su fin. Pidió a sus
hermanos que le dejaran a solas con Dios, y, en su soledad tan querida, partió al Señor
(1027).
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SANTOS GERVASIO Y PROTASIO S. I
Así lo cuenta san
Agustín en el libro noveno de sus Confesiones: «Fue entonces cuando descubristeis
por medio de una visión al obispo que acabo de nombrar (san Ambrosio) el lugar donde
estaban sepultados los cuerpos de los mártires Gervasio y Protasio. Durante muchos años
los habíais conservado al abrigo de la corrupción en vuestro misterioso tesoro para
hacerlos salir de allí en el momento oportuno...».
Efectivamente, san Ambrosio, guiado por un «presentimiento», sueño o visión, hizo
exhumar en Milán los restos de ambos mártires, que según san Agustín, mientras eran
trasladados a la basílica ambrosiana, obraron milagros, siendo causa de que un ciego
recobrara la vista y de que unos endemoniados se vieran libres del Maligno.
¿Quiénes fueron Gervasio y Protasio? Según la tradición, hijos gemelos de san Vital y
santa Valeria, que tras el martirio de sus padres vendieron todos sus bienes para repartir
su importe entre los necesitados y se hicieron bautizar. Por negarse a adorar a los
ídolos se les decapitó bajo Nerón.
Una frase de san Agustín nos deja pensativos: «Los habíais conservado al abrigo de la
corrupción en vuestro misterioso tesoro», in thesauro secreti Imaginamos
plásticamente la gloria de los santos como un caudal inagotable de riquezas ocultas, como
un patrimonio sin fin que Dios administra a efectos humanos de un modo tan enigmático
como certero.
Gervasio y Protasio pertenecieron durante mucho tiempo al misterio de lo desconocido, y de
pronto una visión divina y la solicitud del obispo de Milán devuelve sus vidas a la luz,
hacen milagros, se les erigen iglesias, y en luminoso estilo de san Agustín su
reaparición evoca la opulencia espiritual de la santidad, a menudo opaca para nosotros,
que Dios hace visible cuando conviene.
SANTA JULIANA FALCONIERI 1270-1341
Los expertos en el desarrollo de los
niños recomiendan a menudo que los padres permitan a los niños sufrir las consecuencias
naturales en vez de imponerles un castigo. Por ejemplo, un niño que rehúsa comer se va a
la cama hambriento.![]()