25 DE MAYO

SAN BEDA EL VENERABLE

bedavenerable.jpg (14721 bytes)San Beda el Venerable, el mejor representante del monaquismo inglés, nació en 673. Recibió, ya en vida, grandes elogios: Luminaria de la Iglesia, el Doctor de su siglo, el Venerable. León XIII lo declaró Doctor de la Iglesia.
Nos dejó datos precisos de su vida en su Historia de Inglaterra. "Nací en Wearmouth, junto al monasterio de San Pedro y San Pablo, en el que entré a los siete años bajo el abad Benito. Ordenado sacerdote a los 30 años.
Desde entonces he vivido siempre en el claustro, entre el estudio de las Escrituras, la observancia de la disciplina y la carga diaria de cantar en la iglesia. Toda mi delicia era aprender, enseñar y escribir".

Resulta atractiva la figura del monje inglés cuya alma se hallaba tan unida a Dios que en él, el estudio y la contemplación jamás tuvieron ocasión de entrar en conflicto. Por eso puede decirnos: «El trabajo me resulta siempre agradable». En semejante vida los acontecimientos exteriores significan poco. Digamos, pues, que contaba Beda once años cuando, el 683, fue confiado por Benito Biscop, abad de Wearmouth, al abad Ceolfrid que partía a fundar el monasterio de Jarrovv, Beda no abandonaría ya las orillas del Tyne hasta su muerte (735). Dentro de este marco fue donde produjo una obra cuya extensión y rigor maravillaron a sus contemporáneos, y que sigue siendo, para la posteridad, una obra de calidad.
Ora et labora, de su Padre San Benito: oración y trabajo, como dos ejes que completan y equilibran la vida. "Ni el rezo estorba al trabajo, ni el trabajo estorba al rezo". Es difícil comprender cómo pudo sobresalir tanto en ambas cosas: "Si consideras sus estudios y numerosos escritos, parece que nada dedicó a la oración. Si consideras su unión con Dios, su entrega a las alabanzas divinas, parece que no le quedaba tiempo para estudiar".
El monje ejemplar y virtuoso es pronto un consumado maestro y escritor universal. Escribe con maestría sobre todas las ciencias humanas y divinas. Destacan, aparte de su Historia, su Correspondencia, sus Homilías, sus tratados exegéticos, sobre la Virgen y los Santos Padres.
Es además un inspirado poeta. "Miel virgen destilaban sus labios". Y todo sazonado de elevaciones espirituales, de anhelos de santidad y de apostolado.

Beda sobresalió lo mismo en las disciplinas profanas que en las ciencias religiosas; se le considera como el padre de la historia de Inglaterra.
A falta de una originalidad, de la que con frecuencia carece, posee hasta el mas elevado nivel el cuidado por la exactitud y la conciencia profesional, que le califican como un verdadero sabio. Pero, ante todo, es un hombre de Dios. Encontró la dicha de su vida más en la intimidad con el Dios vivo que en los manuscritos que escudriñaba con amor. Murió pronunciando el Gloria Patri, e
ra el 25 de mayo del año del Señor de 735.

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SAN GREGORIO VII

gregoVIIn.jpg (17725 bytes)En la carta que Gregorio VII dirigió desde Salerno a todos los cristianos recuerda que no tuvo otra finalidad en el ejercicio de su cargo que devolver a la Iglesia su primera dignidad, conservarla "libre pura y católica". La vida entera, de aquel que fuera Hildebrando antes de convertirse en el papa Gregorio, queda resumida en esas palabras.
Se llamaba Hildebrando Aldobrandeschi, nombres sonoros, augurio de lo que sería su tarea, pues su nombre significa la espada que relumbra, algo así como "hijo del Trueno".
Nació a principios del siglo XI en Savona, Italia. Hijo de humilde familia - su padre fue un pobre cabrero y él un pastorcillo - Dios lo enriqueció de dotes extraordinarias.
Pronto le vemos monje benedictino en Cluny y Roma. Tenía un carácter de hierro, como luego se verá, y es ahora cuando lo forja en la oración, estudio y austeridad.
Luego, abad de San Pablo Extramuros, legado en Francia y Alemania, archidiácono de la Iglesia Romana, inspiró a Nicolás II el decreto que limitaba la elección del Papa a los cardenales, y en el 1073, elegido pontífice por aclamación. Sin disputa el hombre más enérgico, experimentado y capaz de la Roma del siglo XI.
Cuando su maestro, Juan Graciano, es elegido Papa con el nombre de Gregorio VI, nombra a Hildebrando su secretario. Y tanto se empeñó en los negocios de la Iglesia, que durante 25 años será el alma de varios Papas.
Influyó directamente en la elección de cinco Papas, que hacen de él su brazo derecho, su colaborador imprescindible. León IX, Víctor II, Esteban IX, Nicolás II y Alejandro II, hallan en el joven archidiácono romano al consejero prudente, al hábil político, al hombre incorruptible, al santo cabal.
Hildebrando es el que realmente gobierna. Es el que acomete los dos problemas fundamentales de la Iglesia. "Roma - y no sólo Roma - era una cueva de ladrones". La tiara y las mitras se vendían y se robaban con la espada en la mano. Se dictan medidas contra la inmoralidad y simonía de los clérigos, y se publica un decreto por el que la elección de los Papas han de hacerla los Cardenales, no el Emperador. Son las investiduras.
Bien entrenado estaba ya. Alejandro II muere en 1073. Hildebrando, como Arcediano y Canciller, preside los funerales. Luego, espontáneamente, por aclamación, el clero y el pueblo se apoderan de él y lo sientan en la Silla de Pedro: "¡Hildebrando, Papa!". Se resiste. Pero ha de aceptar.
Se le oponen naturalmente los simoníacos y el poder civil. En su lucha contra Enrique IV hay guerras, concilios, anticoncilios. Cuando el Papa lo excomulga, el Emperador finge arrepentirse y cae de rodillas a los pies del Papa -"ir a Canosa"-, donde Gregorio se había refugiado por la generosidad de la piadosa condesa Matilde. Pero poco después se levanta otra vez contra el Papa, se apodera de Roma y, entrona el antipapa Clemente III.
Gregorio, amparado por Roberto Guiscardo, se refugia en Salerno - aún se muestra la cueva donde se guareció - y allí muere el 25 de mayo de 1085, pronunciando las famosas palabras: "He amado la justicia y odiado la iniquidad, por eso muero en el destierro". No fue inútil su siembra. El Señor colmaría con creces los trabajos y los días de su fiel Vicario.

El papa que excomulgaba a los obispos indignos y desposeía al emperador Enrique IV, el papa de Canossa (1077), jamás se sintió arrebatado por el vértigo del poder: era el Vicario de Cristo, el sucesor de Pedro, y tenía conciencia de que hablaba en nombre de ellos, henchido de un espíritu de fortaleza y de una sed de justicia que el Señor le había dispensado en abundancia. Por eso llegó a ser ese gigante, de quien pudo decir Pío Xl «Si es cierto que la grandeza de un Papa se debe medir no sólo por su santidad personal, sino por su visión amplia y exacta de los problemas de su época, a la altura de las metas propuestas y de las fuerzas morales empleadas en su puesta en práctica; no cabe dada de que Gregorio VII fue extraordinariamente grande por su criterio, voluntad y actuación.»

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SANTA MARIA MAGDALENA DE PAZZI
mariamagdalena de pazzi.jpg (19922 bytes)El prestigio de Teresa resulta a veces injusto a los ojos de los Carmelos que no pertenecen a su reforma. Sin embargo en un Carmelo no reformado era donde, a la edad de dieciséis años ingresaba Catalina de Pazzi, dos meses después de la muerte de Teresa (1582).

Esta gran mujer - una de las más grandes figuras de la mística cristiana - nació el 2 de abril de 1566 en Florencia. Sus padres, nobles, se llamaron Camilo de Pazzi y Magdalena Buendelmonte. Fue bautizada al día siguiente de nacer y contaba diez años cuando recibió la Primera Comunión.
De muy niña fue internada en las religiosas de San Juan de los Caballeros para que recibiera una esmerada educación. Allí llamó poderosamente la atención de todas las religiosas por su virtud y por las largas horas que pasaba ante el sagrario y ante las imágenes de la Virgen María. Todas las religiosas cuando después depongan en los Procesos para su beatificación, resaltarán los heroicos ejemplos de virtud, especialmente de mortificación, oración y caridad que aprendían de aquella niña que parecía una veterana en la escuela de la perfección más encumbrada.
El 1 de diciembre de 1582 abrazaba la vida de religiosa carmelita en el Monasterio de Santa María de los Ángeles de Florencia. El 3 de enero de 1583 vestía el hábito de carmelita cambiando su nombre por el de Sor María Magdalena comenzando así su año de noviciado. A primeros de mayo de 1584 le vino una rara enfermedad que amenazaba su vida. Tuvo un exceso de amor como ya le había sucedido mientras vivía en el mundo, y los superiores le permitieron que hiciera su Profesión el 27 de mayo ante un altar de la Virgen María.
La joven patricia florentina había elegido es casa para consagrarse en ella a Dios puesto que allí se podía comulgar todos los días. Convertida en sor María Magdalena se distinguió enseguida por su amor a la Iglesia con el ofrecimiento de su vida a Dios para obtener su renovación espiritual.- iba a pasar pronto por las mas elevadas experiencia. Místicas: soportó purificaciones interiores extremadamente dolorosas y conoció éxtasis en los que el Señor le hablaba al corazón. Con las relaciones de tales éxtasis se llenan siete volúmenes de una doctrina profunda que enseña los caminos de la más alta mística. Se llaman: Los cuarenta días; Los visos; Sentencias y Cartas...a veces se advierte en ellos como un eco de Catalina de Sena.
Pero, donde María Magdalena ponía lo mejor de su amor, era en la fidelidad diaria sin desfallecimientos a los tres votos de su profesión religiosa:, y tampoco trazó nunca ningún otro camino a sus hijas.
Desempeñó varios cargos en la Comunidad, sobre todo, Maestra de novicias, dejando siempre destellos de santidad en los mismos. Llena de méritos, moría el 25 de mayo de 1607. Fue beatificada el 1626 y canonizada el 1669
Decía de ella San Pío X en 1908: "La Vida de Santa María Magdalena de Pazzi no es solamente un prodigio de estéril admiración, sino un vivo modelo que todos podemos y debemos en parte imitar..." Y en 1952 el Papa Pío XII: "Santa María Magdalena de Pazzi, la virgen de Florencia, brilló, más que por su nobleza, por el fervor de todas las virtudes, y, sobre todo, por su amor encendidísimo para con Dios y para con el prójimo".

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SANTA MAGDALENA SOFÍA BARAT 1779-1865

magdalenasofia1n.jpg (17949 bytes)Aunque las cosas están cambiando gradualmente, hace 150 años las oportunidades para las mujeres inteligentes y ambiciosas eran decididamente limitadas. Santa Magdalena Sofía Barat, que vivió en los tumultuosos días de la Revolución Francesa y del Reinado del Terror, hizo todo lo que pudo por cambiar eso.
Santa Magdalena Sofía nació en 1779 en Joigny, aldea de Borgoña. Era hija de los aldeanos Jacobo y Magdalena.
Se formó con dureza y rigor bajo la tutela de su hermano, el abate Louis Barat, quien le hizo adquirir una cultura y un temple que parecían desproporcionados con su situación y su época.
Su afición por lo español fue intensa. Su espíritu se nutrió en Santa Teresa, San Francisco Javier y San Ignacio. Así lo confirma el estilo de las reglas de la futura Congregación, defendido contra los intentos de cambio.
En su primera juventud, en medio de la tormenta revolucionaria,  aquella formación resultó decisiva, y se reveló como una mujer fuerte y llena de celo por las almas que desafiaba las situaciones más adversas con una valentía y un criterio que a menudo no tenían los hombres.

La Revolución Francesa de 1789 lo trastornó todo. Luis sufre prisión. Es ordenado sacerdote y se traslada a París. Se lleva consigo a Sofía que ejerce aquí sus primeros ensayos de catequista de niños.
Los Padres del Sagrado Corazón acababan de llegar a Francia. Estaban dirigidos por el P. Varin y acabarán en la Compañía de Jesús. Luisse les une y pone a Sofía en contacto con el P. Varin, que ayuda a Sofía a salir de su indecisión. De esta unión de fuerzas nace la Sociedad del Sagrado Corazón. Sofía no quería ser llamada fundadora, pero es ella la que pone los fundamentos y escribe y defiende las constituciones.

En 1801 fundaba en Amiens las Damas del Sagrado Corazón de Jesús para la educación de las mujeres, tanto ricas como pobres. Fundó numerosas escuelas, empezando por Francia, pero extendiéndose por todo el mundo. En el momento de su muerte, pudo ver a sus hermanas establecidas en doce países. Recalcando la importancia de la educación en las letras, creía también firmemente en equilibrar la educación del intelecto con la del cuerpo y el carácter moral.
Durante veintitrés años fue superiora de esta comunidad, fundando ciento once casas en toda Europa, y enfrentándose con todo tipo de disensiones internas (como la que capitaneó el capellán de la casa de Amiens y que estuvo a punto de desvirtuar todo el sentido espiritual de la empresa), incomprensiones y persecuciones.

Por delante de su tiempo en muchos modos, dijo: «Una mujer no puede permanecer neutral en el mundo», añadiendo que las mujeres deben ser «fuertes en toda batalla de la vida».

Cuando Pío VII pasó por Lyon hacia París para coronar a Napoleón, se dignó recibir a la Fundadora y bendijo ampliamente a la nueva Sociedad.
Agallas y feminismo de Santa Magdalena pueden parecer más apropiados para el siglo veinte que para el diecinueve, pero ella no permitió que los obstáculos de su tiempo y lugar la impidiesen hacer lo que sabía que había de hacerse.

León XII aprueba las constituciones de la Madre en 1826. Después son expulsadas de Suiza y del Piamonte en 1848. Nuevas pruebas para su generoso corazón. "Aceptamos la cruz desnuda. Jesús a pesar de todo callaba. Estas palabras son toda mi fuerza", escribía.
Tenía bien templada su alma en la meditación de los misterios de la vida de Jesús. Vivía el lema ignaciano de "sentir con la Iglesia", y lo que hoy se dice "salvarse en racimo". "Una hija del Sagrado Corazón, decía, no debe salvarse sola". El 25 de mayo de 1865 se fue al cielo, como había anunciado. Su vida ha de ser hoy ejemplo para su Sociedad, para todos.

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SANTA VICENTA MARÍA LÓPEZ VICUÑA  1847-1890

vicentamarialopezvicuñan.jpg (14499 bytes)Después de sus primeros años en Cascante (Navarra), vive su primera juventud en Madrid. Simultanea sus estudios con la catequesis entre las chicas inmigrantes. A los 20 años, cuando se le llamaba al matrimonio, Vicenta María López y Vicuña practica en 1866 los Ejercicios Espirituales. No se casará, repite después, ni con un rey ni con un santo». «Las chicas han triunfado». Porque dedicara su vida a la elevación cristiana de la juventud y de todo necesitado. Llega a fundar con ese fin la Congregación de Hijas de María Inmaculada. «Mis rosas para Jesús; mis espinas para mí; mi perfume para todos». Nacida el 22 de marzo de 1847, muere en Madrid el 26 de diciembre de 1890.

Otros Santos: Urbano, papa; Adelmo, Dionisio y Zenobio, obispos.

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